01Gestión de activos
Cada equipo tiene su ficha: ubicación, información técnica, documentación asociada e historial de intervenciones. Es la base sobre la que se apoya todo lo demás, porque sin un inventario ordenado no se pueden planificar trabajos ni atribuir costes a nada. Se desarrolla en gestión de activos.
02Órdenes de trabajo
Toda intervención se registra como una orden: qué activo afecta, quién la solicita, con qué prioridad, quién la ejecuta, cuánto tiempo consume y cómo se cierra. Es lo que convierte una petición dicha de palabra en un trabajo trazable. Se desarrolla en órdenes de trabajo.
03Mantenimiento preventivo
El sistema genera los avisos de forma automática por fecha, por frecuencia o por uso —horas de funcionamiento, ciclos, contadores—, de modo que la planificación deja de depender de que alguien se acuerde. Se desarrolla en mantenimiento preventivo.
04Mantenimiento correctivo
Se registran las averías con su causa, la intervención realizada y los materiales consumidos. Ese registro es lo que después permite detectar reincidencias y decidir si un equipo necesita otro plan, otra pieza o su sustitución. Se desarrolla en mantenimiento correctivo.
05Gestión de repuestos
Stock por almacén, consumos asociados a cada orden, piezas críticas y costes imputados al activo que las ha consumido. Permite saber qué cuesta mantener cada equipo, y no solo cuánto se compra en total. Se desarrolla en control de repuestos.
06Indicadores de mantenimiento
Como cada orden, cada avería y cada repuesto quedan registrados con su fecha y su activo, los indicadores salen de los propios datos y no de una hoja aparte: MTTR, MTBF, disponibilidad, cumplimiento del plan preventivo y coste por activo. Su fiabilidad depende de la constancia del registro: si las órdenes no se cierran en su momento, el indicador describe el registro, no la planta. Cuáles de ellos sirven para decidir y cuáles se miden por inercia se desarrolla en qué indicadores de mantenimiento merece la pena seguir.