Cuellos de botella que ya nadie cuestiona
Esperas y retrabajos se aceptan como inevitables porque nadie ve el proceso entero.
Analizamos cómo fluyen el trabajo, la información y las decisiones entre producción y mantenimiento para quitar fricciones, estandarizar lo que funciona y que cada mejora se note en un número.
Analizar mi procesoMicroparadas, traspasos a medias, aprobaciones lentas y tareas duplicadas nunca salen como 'una gran incidencia'. Pero sumadas cada día te comen capacidad, queman al equipo y te alejan de los objetivos de producción.
Esperas y retrabajos se aceptan como inevitables porque nadie ve el proceso entero.
Las prioridades chocan y la información llega tarde, sin un criterio común de impacto.
Se toca el síntoma, no la causa, y sin estandarizar todo vuelve a como estaba.
Observamos el trabajo, mapeamos decisiones, esperas y traspasos, y escuchamos a quien lo ejecuta.
Cuantificamos el impacto y elegimos las mejoras que se pueden hacer con lo que tienes.
Fijamos el nuevo flujo, responsables e indicadores para que no se vuelva atrás.
El servicio termina con resultados comprensibles, responsabilidades claras y próximos pasos que se pueden llevar a la operativa.
Procesos relacionados con mantenimiento, gestión de incidencias, planificación, coordinación con producción, repuestos, inspecciones, cambios de formato y otros flujos industriales donde existan esperas, errores o retrabajos.
El análisis se organiza para interferir lo mínimo posible. La implantación de cada mejora se planifica según su riesgo y alcance; muchas acciones pueden probarse de forma acotada antes de extenderlas.
Antes de actuar definimos una línea de base y los indicadores relevantes, como tiempo de ciclo, esperas, cumplimiento, retrabajo o disponibilidad. Así se compara el resultado con la situación inicial.
Identifiquemos juntos el proceso que está frenando a tu equipo y lo que ganarías arreglándolo.