Del aviso a la intervención
Cualquier persona comunica una avería con activo, ubicación y foto. Mantenimiento recibe el aviso, lo prioriza y lo convierte en orden asignada sin reintroducir datos.
El correctivo es inevitable, pero puede dejar de ser caótico. Okron ordena el aviso, la asignación y el cierre para actuar rápido y aprender de cada fallo.
Cualquier persona comunica una avería con activo, ubicación y foto. Mantenimiento recibe el aviso, lo prioriza y lo convierte en orden asignada sin reintroducir datos.
El técnico consulta el historial del equipo, instrucciones y repuestos, y registra causa, acciones, tiempos y materiales desde el móvil durante la reparación.
Al relacionar causas, acciones y reincidencias por activo, se detectan equipos problemáticos y se decide cuándo conviene pasar del correctivo al preventivo.
MTTR = Suma de tiempos de reparación ÷ Nº de órdenes correctivas cerradas
El tiempo medio de reparación se obtiene directamente de las horas registradas al cerrar cada orden correctiva. Un MTTR alto en un activo concreto señala reparaciones complejas o falta de repuestos a mano.
EjemploEjemplo hipotético: 12 órdenes correctivas cerradas que suman 30 horas de reparación dan un MTTR = 30 ÷ 12 = 2,5 horas por avería.
Un correctivo que solo repara y sigue adelante repite los mismos fallos. Registrar la causa junto con la acción realizada convierte cada avería en un dato analizable: permite separar los fallos puntuales de los recurrentes y actuar sobre el origen, no sobre el síntoma.
Al agrupar las órdenes correctivas por activo y por causa aparecen los equipos que concentran la indisponibilidad. Ese ranking es la base para decidir dónde reforzar el preventivo, qué repuestos mantener en stock y qué activos conviene analizar en profundidad o incluso sustituir.
La reincidencia es la señal más útil: cuando un mismo activo vuelve a fallar por la misma causa en poco tiempo, el coste real no es el de una reparación, sino el de todas las paradas asociadas. Hacer visible ese patrón es lo que justifica un cambio de estrategia.
Por impacto y urgencia: se atienden primero las que afectan a la seguridad, a la producción crítica o a activos sin redundancia. Registrar el activo, la ubicación y una foto al dar el aviso ayuda a que mantenimiento valore la prioridad con criterio, no por orden de llamada.
Porque la causa es lo que permite evitar que se repita. Sin ese dato solo se acumulan reparaciones; con él se detectan fallos recurrentes, se ajusta el preventivo y se calcula el coste real por activo, incluyendo todas las paradas asociadas.
Cuando el histórico muestra averías frecuentes o de alto impacto en ese equipo. Si el coste acumulado de las paradas y reparaciones supera el de un plan preventivo, la balanza se inclina hacia anticiparse en lugar de reaccionar.