Planes para condiciones severas
Programa revisiones de hornos, tratamientos térmicos, laminación, prensas, puentes grúa y compresores por horas de uso, ciclos o calendario, ajustando la frecuencia al desgaste real de cada equipo.
En fundición, forja, laminación, tratamientos térmicos y mecanizado, el mantenimiento trabaja contra el calor, el polvo metálico, la abrasión y las cargas elevadas. Okron es un software GMAO que ordena los activos, dispara el preventivo por horas o ciclos y conserva el historial de cada horno, prensa o puente grúa, para anticipar el desgaste en lugar de reaccionar a la avería.

Programa revisiones de hornos, tratamientos térmicos, laminación, prensas, puentes grúa y compresores por horas de uso, ciclos o calendario, ajustando la frecuencia al desgaste real de cada equipo.
El operario comunica la incidencia escaneando el código QR del equipo, con activo y ubicación ya identificados, y mantenimiento actúa con el historial, las instrucciones y los repuestos a mano para recuperar la producción cuanto antes.
La aplicación móvil funciona sin cobertura, algo habitual entre estructuras metálicas, fosos y sótanos, y sincroniza al recuperar la red. El técnico puede dictar el parte por voz en lugar de teclearlo, así el registro se hace en el momento y no se pierde entre turnos.
Matrices, cilindros, refractario, rodamientos y elementos hidráulicos se consumen a un ritmo que el histórico permite prever. El control de repuestos cruza consumo, plazo de entrega y criticidad para fijar el punto de pedido de lo que no puede faltar.
Analiza averías recurrentes, tiempos de parada y coste por equipo para priorizar el preventivo y reforzar los activos que más indisponibilidad provocan.
Cuéntanos cómo gestionas hoy el mantenimiento y qué equipos concentran las paradas. Te decimos por dónde empezar antes de hablar de software: si conviene ordenar primero la estructura de activos o si ya se puede implantar directamente.
| Activo | Riesgo principal | Estrategia recomendada |
|---|---|---|
| Hornos y tratamiento térmico | Degradación por alta temperatura del refractario y quemadores | Preventivo por horas de servicio e inspección de parámetros |
| Prensas y forja | Fatiga y desgaste de matrices, útiles y sistemas hidráulicos | Preventivo por ciclos y control del sistema hidráulico |
| Laminadores y trenes | Desgaste de cilindros, rodamientos y transmisiones | Predictivo (vibración/temperatura) en activos cuello de botella |
| Puentes grúa y elevación | Desgaste de cables, frenos y seguridad de cargas | Inspecciones reglamentarias con evidencia registrada |
| Compresores y servicios | Paradas que afectan a toda la planta | Preventivo firme y repuestos críticos asegurados |
Coste de parada = Horas de parada × (Coste de producción perdida/hora + Coste de reparación/hora)
En metalurgia una parada no planificada de un activo cuello de botella suele costar mucho más que la propia reparación. Estimar el coste real de la indisponibilidad ayuda a justificar el preventivo y el stock de repuestos críticos.
EjemploEjemplo hipotético: 4 horas de parada de un laminador con 1.500 €/h de producción perdida y 200 €/h de reparación dan un coste = 4 × (1.500 + 200) = 6.800 €.
En metalurgia las condiciones de trabajo —calor, polvo metálico, escoria, vibración y cargas elevadas— aceleran el desgaste de componentes que en otros sectores durarían mucho más. Por eso el preventivo basado solo en el calendario se queda corto: dos equipos idénticos pueden desgastarse a ritmos muy distintos según su carga real de trabajo.
Disparar los planes por horas de servicio o por ciclos, y no solo por fecha, acerca la intervención al desgaste real del activo. Para los equipos críticos y rotativos —laminadores, ventiladores, compresores— las técnicas predictivas como el control de vibraciones o la termografía permiten detectar el deterioro antes de que provoque una parada, siempre que sus lecturas queden registradas y asociadas al activo.
El histórico por equipo cierra el círculo: al acumular averías, causas, repuestos de desgaste consumidos y tiempos de parada, se ve con claridad qué activos concentran el coste y conviene reforzar, y qué repuestos críticos merece la pena mantener en stock para no alargar una parada esperando una pieza.
El sector metalúrgico agrupa procesos muy distintos, pero el problema de mantenimiento es el mismo: equipos caros, sometidos a condiciones severas, cuya parada arrastra a toda la línea. Okron se configura alrededor de los activos reales de cada planta, sea una fundición con hornos de fusión, líneas de moldeo y granalladoras; una forja o estampación con prensas, martillos y hornos de calentamiento; una acería o un tren de laminación con cizallas, motores y sistemas de refrigeración; un taller de tratamientos térmicos con hornos de temple y atmósfera controlada; o una empresa de mecanizado y calderería con centros de mecanizado, plegadoras, equipos de soldadura y puentes grúa.
En todos los casos la estructura es la misma: activos organizados por planta, zona y equipo, planes preventivos con la frecuencia que exige cada uno, correctivo trazable y repuestos vinculados al activo que los consume. Esa estructura común es lo que permite comparar la disponibilidad entre líneas y, si hay varios centros, entre plantas.
Es el punto de partida más habitual en una planta metalúrgica de tamaño medio: un jefe de mantenimiento que sabe qué le pasa a cada horno, una hoja con los preventivos y un almacén de repuestos que se controla a ojo. El riesgo no es el desorden, es que ese conocimiento se va con la persona que lo tiene.
La puesta en marcha de Okron se organiza por fases para no frenar la producción: importación de activos, ubicaciones, repuestos y planes desde las hojas de cálculo que ya existen; configuración de los preventivos de los equipos críticos; y formación del equipo, empezando por los técnicos que registrarán el trabajo a diario. Se arranca con lo esencial y se amplía cuando el uso ya está consolidado.
Cuando la estructura de activos no está clara o nadie sabe qué equipos concentran realmente el coste, conviene ordenar antes de implantar. Para eso existe la auditoría de mantenimiento: un diagnóstico del punto de partida que define la jerarquía de activos, las responsabilidades y las prioridades antes de cargar nada en la herramienta.
Combinando planes por horas de servicio o ciclos con inspecciones de los parámetros críticos (temperatura, estado del refractario, quemadores). Como las condiciones severas aceleran el desgaste, la frecuencia se ajusta al uso real de cada equipo y no solo al calendario, apoyándose en el histórico de averías.
Sí, en la parte de trazabilidad del mantenimiento. El Real Decreto 1215/1997 exige que las comprobaciones periódicas de los equipos de trabajo queden documentadas y a disposición de la autoridad laboral. Okron permite programar esas inspecciones, registrarlas con checklist, medidas, fotografías y firma, y conservar la evidencia por equipo. La responsabilidad del cumplimiento y de las inspecciones oficiales sigue siendo de la organización y de los organismos competentes.
Sobre todo los componentes de desgaste de los activos críticos (matrices, cilindros, rodamientos, elementos hidráulicos) cuya falta alargaría una parada costosa. Cruzar el consumo histórico, el plazo de entrega y la criticidad del activo con el punto de pedido ayuda a decidir qué asegurar sin inmovilizar capital innecesario.
Anticipando el desgaste con preventivo por uso y predictivo en los equipos cuello de botella, y teniendo repuestos e instrucciones preparados. Estimar el coste real de la indisponibilidad —producción perdida más reparación— permite justificar dónde invertir en prevención para reducir las paradas más caras.
Por fases y sin frenar la producción: se importan los activos, ubicaciones, repuestos y planes desde las hojas de cálculo existentes, se configuran los preventivos de los equipos críticos y se forma al equipo. Si la estructura de activos no está clara, una auditoría de mantenimiento previa define la jerarquía y las prioridades antes de cargar nada en la herramienta.