Recibe y prioriza avisos
Centraliza solicitudes, clasifícalas por urgencia e impacto y conviértelas en trabajo asignado sin volver a introducir datos.
Coordina solicitudes, correctivos y tareas planificadas desde una orden digital que acompaña al equipo durante todo el trabajo.
Centraliza solicitudes, clasifícalas por urgencia e impacto y conviértelas en trabajo asignado sin volver a introducir datos.
El técnico consulta el activo, instrucciones, historial y materiales, y registra evidencias aunque esté lejos de un ordenador.
Las horas, causas, acciones y consumos registrados permiten calcular costes y entender dónde se concentra la indisponibilidad.
| Tipo de OT | Origen | Cuándo usarla |
|---|---|---|
| Correctiva | Una avería o incidencia comunicada | Para restablecer un activo que ha fallado |
| Preventiva | Un plan programado por tiempo o uso | Para inspecciones y tareas recurrentes planificadas |
| Solicitud / aviso | Cualquier persona de la organización | Para canalizar peticiones antes de asignarlas |
| Mejora / proyecto | Una decisión de mejora o modificación | Para trabajos que cambian el activo, no solo lo reparan |
El backlog —el conjunto de órdenes pendientes— no es un problema en sí mismo: un backlog sano y priorizado es señal de que el trabajo está identificado. El riesgo aparece cuando crece sin control y deja de ser fiable, porque entonces las tareas importantes se mezclan con las que ya no aplican.
Para mantenerlo bajo control conviene revisarlo con una frecuencia fija, cerrar o descartar lo que ya no tiene sentido y priorizar el resto por impacto y no por antigüedad. Una orden que lleva meses abierta sin avanzar suele necesitar una decisión (hacerla, planificarla o cerrarla), no seguir esperando.
Medir el tamaño del backlog en semanas de trabajo pendiente ayuda a dimensionar el equipo: si crece de forma sostenida, falta capacidad o sobra trabajo de bajo valor; si se vacía demasiado, puede haber tareas que no se están registrando.
El activo y su ubicación, el tipo y la prioridad, una descripción clara del trabajo, las instrucciones o checklist aplicables, los materiales previstos y el responsable. Al cerrarla se añaden tiempos, causa, acciones realizadas y repuestos consumidos, que son los que alimentan los indicadores.
Sí. Desde el dispositivo puede consultar el activo, su historial y los materiales, registrar fotos, tiempos y comentarios, y cerrar la orden con firma sin volver a la oficina.
Revisando el backlog con una periodicidad fija, priorizando por impacto y cerrando o descartando lo que ya no aplica. Medir el volumen pendiente en semanas de trabajo permite detectar a tiempo si falta capacidad o si hay tareas que no se están registrando.
El flujo es el mismo, pero conviene distinguir el tipo de orden por su origen (correctiva, preventiva, solicitud o mejora). Esa clasificación es la que después permite analizar cuánto trabajo es reactivo y cuánto planificado.